martes, 29 de junio de 2010

Panor

Panorama, tengo un libro.

De la tapa panorámica que veo

Sale aquel tipito.

Panorama, el que ama

Claro, aquel tipito.

Y no aquel libro.

Panorama.

Panor dejo de hablar

Hace algún tiempo.

Panorama, y busco.

Una vez mas la tapa, el libro entero.

Y no encuentro aquel tipito.

Panor es quien da la mirada circular.

Una vez más panorámica.

En el libro, en la calle panorama.

Panor ama.

martes, 8 de junio de 2010

Hoy llegué tarde a Juárez.

Y me apareció el arrabal después del

Blanco perfume, olor dulce.

Hoy como otras veces llegué tarde.

Y se me revuelve la tardanza en todo el cuerpo.

Juárez no esperó en ninguna parte.

Mi llegada, llegó después de nada

Igual que siempre cuando tenía que llegar.

No hay mas remedio.

Por suerte llegué, aquella vez más que temprano.

Y te vi el pañuelo desde lejos.

Y no tuve que conocer tu tango tardíamente.

Por habérseme echo tarde, como a veces.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Locura de un re cuerdo

Si hubiera algún sopor salado en la ventana.

Seria una señal de mar.

Y sin embargo no es de agua.

Es solo calma de verano

Una pasmosa ráfaga oceánica.

Cruza, y el mar falta.

En la obscena barbarie.

De un verano sin nadie

Un cuerdo, un re en al guitarra

Me olvide del mar

cuando era cuerdo

Ahora que no lo soy recuerdo

La ventana, la sal, la nadie.

La ráfaga cruzando la ventana.

Esperando el próximo verano.

En un sopor de mar sin agua.

Tocando un re.

Intentando cordura.

Vuelvo y cuelgo el mar

Para que nunca falte

sábado, 7 de noviembre de 2009

Aguanta el tono. Como si fuera el mayor escenario en el que se puede cantar.

Sin importarle, que las voces de los otros, los verdaderos hacedores, le tapen la suya.

Aguanta el tono hasta hinchar la garganta. Porque de esa manera se siente allí siendo espiado, vivado por muchedumbre imaginaria.

Mientras el disco corre bajo una luz óptica que lleva al final la canción, la emoción.

Entonces espera, el domingo que viene, para entrar al campito de enfrente.

Por el túnel de árboles, con muchedumbre de tres o cuatro tipos que pispean el picado final de una serie de cuatro contra el cuadro de siempre.

Regresa a las duchas de uno solo, se comenta el partido empatado.

Mientras cuelga la toalla, piensa que casi fue, pero no pudo ser.

Y se da cuenta que otra vez se comienza a atragantar con un lunes……como siempre.