jueves, 14 de abril de 2011

22

Le había jugado al mismo numero y a la cabeza infinidad de veces.

Por aquello de que a la suerte hay que tentarla.

Hasta que un buen día se olvido de tentar lo imposible y se dedicó a los menesteres que hoy le ocupan.

Menesteres estos que le hacen pasar algunos días tranquilos y otros como este no tanto.

Pero bueno como dice la canción “días son días”, pensó y siguió caminando por el medio de las vías del tren.

Calle segura cuando se teme siempre que un patrullero le este pisando los talones a uno.

Por las vías solo había que tener un poco de cuidado al tren que pasa dos veces al día.

Dos veces, como el 22 que son dos veces dos, el numero de su no suerte .el de la cabeza.

Llego a la estación, el tren aun no había pasado y no había milicos en la vuelta.

Sacó un boleto, miró el numero 4322, no pensó nada porque él no estaba pensando como nosotros en el 22.

Espero el tren callado, mirando a la nada, saboreando la suerte de quien escapa después

de creerse perdido.

Una ráfaga de ardor lo atravesó en un costado, de lejos el hombre guarda un revolver 22.

Esta vez la suerte había caído en la trampa….

viernes, 26 de noviembre de 2010

Versión masculina de “La Farolera”

La mortadela hace tres días que esta en la heladera, o quizás mas.

Esto podría no ser un dato relevante, pero en este caso lo es. .

Porque esa mortadela añejándose en la heladera nos habla de una casa que no cumple su función hace tiempo.

Los cambios de luces los dan los rayos solares que logran violar la intimidad domestica vacía.

Todo esto desde que “El Ulra” ya no pasa ni siquiera por la atracción de unas fetas de mortadela esperándolo.

Se había colgado en unos cuantos viajes pero siempre con retorno, esta vez estaba demorado.

Y todo por el farol de la plaza, el único que aun vivía, iluminando, desde aquellos tiempos en los que el farol tenía amigos y “El Ulra” también.

Siempre supo que aquel momento llegaría, descociendo el pánico.

El farol corría riesgos de ser retirado, se lo batió algún vecino al pedo enterado de los movimientos barriales que a nadie importan

Entonces fue la decisión de montar guardia definitiva

Huérfano, hace tiempo de padre, madre, tutor y sobre todo de compañía femenina. Desde que “La Fany” cambió de puesto de trabajo dejando el farol vacío y al “Ulra mal parado para siempre las idas y venidas fueron muchas. Pero ahora lo que le interesaba era proteger lo único que le quedaba, el farol y aquella luz antigua, la misma que a “La Fany” le dejaba la cara luminosa y las tetas más grandes de la tierra,

Desde entonces aquella guardia eterna y el orgullo de ser el inspirador de la versión masculina de “La Farolera”

viernes, 12 de noviembre de 2010

Esto

Esto de andar desparramando, trastos, trazos.

Esto a veces, se puede y otras,

se que queda sin poder seguir siendo.

Porque me niego a que sea un esto vulgar

De los que me decís que encontras

En la feria en cualquier puesto.

A la vuelta de cualquier fulano.

Esto a de ser siempre esto.

Cuando cambie de nombre

Cuando sea aquello.

Para mi tendrá de apodo nada.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Juego

Una cantidad de jugadores de ludo.

En una mesa tablero.

Ya no juegan, recuerdan lo jugado.

Creen que el dado ya no podrá girar.

Hace tiempo que lo estudian

Mientras tanto no juegan.

Mientras tanto los números dadálicos

Se quedan en las caras quietos.

Y no giran, y no se vuelven instrumentos

azarosos, para el movimiento.

Porque los jugadores no son tales.

Los dados son cajitas cúbicas pecosas.

Y el jugador del sombrero, lo seguirá mirando.

Y la sombra del árbol de la plaza seguirá estando.

Sobre la mesa en la que miran el dado.

Eso es lo que tiene un buen cuadro, pienso

Mientras miro aquel ludo eterno y en el sofá pienso.

Que en un rato frente aquel no juego estaremos de nuevo.

Jugando mientras ellos para siempre

Pierden el tiempo por nosotros

Que inventamos juegos todo el tiempo